
Y el problema parece ser... Felipe Calderón
Viernes, 30 Mayo, 2008
El 25 de junio de 2006, en su discurso de cierre de campaña, el candidato a la Presidencia Felipe Calderón dijo:
“Mexicanos, esa película ya la vimos, ya la vimos y es una película de terror que pagamos muy caro todos los mexicanos. Porque en 1982 ya hubo otro López, López Portillo, que también anunció aumentos de 10, 20 y 30 por ciento para los mexicanos pero el resultado, que no debe repetirse, fue un resultado desastroso (...). México sufrió una de las peores crisis que registre su historia. La lección es clara, los pueblos que no recuerden su historia están condenados a repetir sus tragedias.”
Calderón ilusionó a muchos. Nos ilusionó. Pero el tiempo ya pasó, y al parecer las lecciones de 1982, que citó como candidato, se le han olvidado. Ahora el gobierno se ha convertido en el campeón número uno de proponer, sugerir e impulsar subsidios, auxilios artificiosos y controles de precios en varios productos.
El problema original fue la tortilla, que Calderón interpretó como la prueba más dura de su inicio de gobierno frente al ánimo popular. La superó pero encontró la fórmula perversa: meter la mano en el mecanismo de libre mercado. La solución era óptima desde la perspectiva presidencial, porque generaba legitimidad ante los gobernados. Nuestro pueblo no está acostumbrado a competir a 100 por ciento, y había que apapacharlo.
¿Qué debemos pensar o hacer quienes creemos que el libre mercado asigna mejor los recursos y que el gobierno sólo sirve para dar seguridad jurídica y proteger la propiedad privada? ¿Esperar la elección de 2012?, ¿Rezarle a Peña Nieto? ¿Mudarnos al Reino Unido?
Este gobierno está empezando a decepcionar a más de alguno. A aquellos que creyeron en el discurso de 1 de diciembre de 2006 del Auditorio Nacional, cuando Calderón aseguró que su gobierno propiciaría “bienes y servicios en calidad y precios competitivos para empresas y consumidores, lo cual sólo puede ser resultado de condiciones verdaderas de competencia justa y sin privilegios.”
No fue cierto. Arroz, gasolina, tortillas, maíz, diésel, electricidad, subsidios, Antad, peajes navideños y demás ejemplos dan muestra de la fascinación de este gobierno por intervenir en la economía. Decepcionante.
motacarlos100@gmail.com

















































